Un restaurante que es un árbol. Una suerte de sombra bajo la que cobijarse y disfrutar. Marmurio do Río, el nuevo local en Allariz, es eso y mucho más. El proyecto impulsado por el chef Luis Moreno es un ejercicio de sensibilidad y originalidad. De pasión por una visión de la gastronomía que hace del todo, del continente y del contenido, una forma de ser y de estar. Se quería que la experiencia del visitante en el Marmurio do Río arrancase al cruzar el dintel de la puerta. Para conseguirlo, los arquitectos dieron forma a una alegoría en la que cada planta o elemento del restaurante evoca a las partes de un árbol.
Así, la sala principal, por ejemplo, refleja el nacimiento del árbol. Son sus raíces, que recorren la zona de recepción, atenuada por una luz deliberadamente apagada y cálida. Allí, el murmullo del agua procedente de las distintas fuentes localizadas en la planta baja acuna al visitante. Lo encierra en una atmósfera tan sorprendente como evocadora.
La escalera principal del Marmurio do Río sería el tallo. El que te lleva al imponente comedor principal, situado metafóricamente bajo las ramas del árbol.
Se trata de una estructura mixta de madera y acero estructural apoyada en muros de carga de piedra recuperada del propio edificio.