La madera está presente en numerosas infraestructuras que están sobre el agua, directamente en contacto o a su orilla. Así que vamos a hablar de la relación entre estas dos sustancias materiales.

Madera y agua, una relación que viene de lejos

El ser humano se ha buscado siempre la vida para intentar poder vivir donde tenga recursos de subsistencia. Un ejemplo de ello es la vida en torno a lagos, ríos y mares, para favorecer la pesca o incluso favorecer el transporte a través del agua. Uno de los primeros ejemplos, ha sido los vestigios que quedan de los palafitos construidos en los Alpes. Las aldeas construidas se alzaban sobre pilotes de madera en las orillas de lagos y ríos en los 6 países europeos en los que tiene presencia esta cordillera montañosa. Su origen se remonta al Neolítico, y su fabricación estaba unida para protegerse de posibles inundaciones y para defenderse de posibles animales o enemigos y también para tener acceso fácil a recursos pesqueros. Otro ejemplo muy interesante son los crannogs, islas artificiales sustentadas por pivotes de madera, datadas también del Neolítico, y usadas de vivienda o fortaleza defensiva. Una obra de ingeniería de la época que demostraba el conocimiento de los materiales y el entorno y la capacidad adaptativa al medio. La mayoría se encuentra en Irlanda, pero también hay crannogs en Escocia y Gales. Otros pobladores de Asia que han hecho del mar y la madera su vivienda y modo de vida son los bajaus, un pueblo nómada que vive sobre el mar, y muchos de ellos pasan tiempo viviendo en estas construcciones alejadas de la costa para favorecer una pesca de calidad que posteriormente venden en tierra. 

Ejemplo de crannog en Irlanda

Construcciones de madera sobre el agua

En esta clasificación podemos hablar de los palafitos, viviendas sobre pilotes de madera. Un ejemplo son los palafitos de Chiloé, en Chile, construidos como una solución a la escasez de vivienda para los campesinos que emigraron hacia la costa. Para la construcción de los pilotes, se usaba un árbol nativo chileno, la luma (Amomyrtus luma), que proporciona una base firme y permite construir sobre suelos especialmente irregulares, ya que su madera es dura y estable. Además tiene alta densidad, y resiste mucho mejor impactos y deformaciones y es durable y muy resistente al desgaste así que también se comporta bien ante putrefacción y plagas por lo que la hace una madera muy adecuada para exteriores y para zonas húmedas.

En este apartado también podemos mencionar a las casas flotantes, que puede ser propiamente una vivienda o un barco que se ha destinado a ser una residencia fija y estable. Ejemplos son las más de 2500 casas flotantes que están situadas en el canal de Ámsterdam, un modelo que surgió después de la Segunda Guerra Mundial para solucionar la escasez de vivienda en el centro de la ciudad.

Palafitos

Otras construcciones sobre el agua construidas en madera, son los muelles y embarcaderos. Ambos son puntos de acceso a masas de agua dulce o salada, y facilitan la entrada a actividades como la pesca, los deportes acuáticos o la navegación. Las maderas que se eligen para fabricar estas estructuras son maderas duras y tropicales como la teca, ya que sus aceites naturales la hacen resistente al agua y a la exposición constante al agua. También el ipé, con una alta resistencia a insectos y putrefacción. Funciona también bien el cedro rojo, ya que posee una resistencia natural a la descomposición. Si bien las maderas tropicales han sido las más usadas por sus propiedades y durabilidad a la exposición al agua, otras maderas tratadas que ya se están usando para estos fines, es la accoya, que es una madera acetilada, o el pino tratado en autoclave. Y como todo lo que se construye con madera, siempre hay que tener en cuenta el mantenimiento y la gestión del uso para que estas construcciones resistan con calidad al paso del tiempo.

Si hablamos de cruzar el agua o de disfrutar un paseo al lado, podemos hablar de puentes de madera y pasarelas peatonales. La madera que se utiliza es generalmente pino tratado en autoclave o madera laminada encolada, siendo el abeto, el eucalipto, el roble y el pino las más utilizadas. Si aún no lo has leído te recomendamos que no te pierdas el artículo sobre la empresa Media Madera, en el que te explican cómo esta empresa asturiana se ha posicionado como una de los referentes europeos en la construcción de puentes y pasarelas. Un ejemplo de puente es el construido sobre la A8, y del que podemos ofrecerte un artículo en nuestro blog.

Puente de madera sobre río

Los paseos marítimos son otros ejemplos de construcciones con madera respetando el ambiente donde se instalan. Son sendas que recorren playas o incluso ríos, y permiten al usuario una experiencia integradora durante todo su recorrido. Las maderas que se emplean son de alta densidad, y por estar expuestas al aire libre y cerca del mar tienen que ser durables a la humedad, a la salinidad y a los hongos y la putrefacción. Las maderas tropicales siempre han sido una buena opción por su resistencia, el ipé, el iroko, la teca o la jatoba, siempre que se garantice su sello FSC y/o PEFC. Por su precio y por su disponibilidad, estas opciones han sido sustituidas por maderas locales tratadas como el pino. Las variedades silvestre o marítimo son muy buenas opciones para la construcción de paseos, combinando su instalación con tornillos y otras estructuras de acero galvanizado para evitar su corrosión frente a la exposición salina.

Y por último, otro ejemplo de construcción al lado de un río y que usa el agua para su funcionamiento, son los molinos harineros. Usaban la fuerza del agua con su rueda hidráulica para moler el grano. La combinación de piedra y madera, queda anclada y bien integrada en el ambiente y algunos antiguos están muy bien conservados y aún en funcionamiento. 

Esta rueda hidráulica supuso un avance innovador para aprovechar la energía del agua, y se compone de una rueda circular con palas o recipientes. La madera utilizada en las construcciones es madera dura con una alta resistencia a la humedad y al cambio constante de mojado/seco. También son maderas que deben resistir la putrefacción. Las más usadas por tanto serían, el olmo, el roble, el ciprés, y el castaño. Un ejemplo de conjunto bien conservado, es el museo de los molinos de Mazonovo, en el concejo asturiano de Taramundi. 

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