Las mesas de Skullart responden a la definición universal que clasifica a estos objetos como “mueble compuesto de una o varias tablas horizontales lisas y sostenido a la altura conveniente, generalmente por una o varias patas, que sirve para comer, escribir, jugar u otros usos”. Y, más concretamente, se ajusta a esa otra definición que hace hincapié en que son “por lo común de madera”. Pero más allá de esto, las mesas a las que Emiliano Malet da forma en TMDC son piezas de arte bastante inclasificables en su conjunto. No porque no tengan ciertos aspectos en común, sino porque cada una es única.
Si te estás preguntando por qué te suenan tanto el proyecto de Emiliano como la comunidad TMDC, la respuesta está en nuestro blog. Y más concretamente en los artículos Skullart y el arte de las mesas únicas y La perfección de las imperfecciones en los que Emiliano nos hablaba de su proceso de trabajo, de que “podría hacerlo más rápido, pero no es mi filosofía“ y de que “un producto tiene que estar perfecto, pero muchas veces esta perfección nos la da la imperfección que ya tiene la propia madera”. En cuanto a TMDC, que debe sus siglas al Taller para la Materialización y el Desarrollo de (grandes) Conceptos, fue Pedro Pineda, uno de sus cofundadores, quien nos habló en ese artículo y en TMDC, una comunidad con mucha madera de que su idea “es que gente que está empezando pueda acceder a lo que tienen los profesionales” y que “es “ayudar a que cualquiera pueda ser autónomo”, como es el caso del proyecto de Emiliano.

Un proyecto que nació de algo muy pequeño (Emiliano jugaba a forrar cajitas de madera para regalar a sus familiares y amigos), que con el tiempo ha ido creciendo y que en la actualidad “lo estoy criando como si fuera un hijo porque así lo veo. Lo llevo tatuado también. Es mi proyecto, para mí es súper importante”.
De esa entrega, de esa pasión, de esa dedicación y de esas ganas nacen piezas increíbles que combinan funcionalidad y estética, como la Mesa Pino. A Emiliano le encanta “dejar la pieza tal y como es, natural, que así se ve toda la belleza de la pieza, que es lo suyo”, y eso es, en el sentido literal, lo que ha hecho en esta ocasión, dando lugar a una pieza de diseño elegante, cuidada al mínimo detalle y trabajada con todo el cariño.

Se trata de una mesa de madera maciza, concretamente de pino, una madera que Emiliano trabaja, entre otras cuestiones, por su durabilidad y resistencia. Pensada como mesa para interior, su apariencia natural con tonos cálidos y nudos atractivos le otorgan un encanto rústico. Una pieza que cuenta su propia historia a través de su textura, sus nudos y sus vetas únicas, creando una obra de arte que no se puede replicar.
Y todo ello sin estudios de carpintería. Sí, como lo lees. En palabras del propio Emiliano, “todo lo que hago lo hago porque me sale desde dentro y lo hago porque le pongo muchísima pasión”.
Se trata de un proceso de ensayo y error puro en el que el artesano se equivoca, rectifica, vuelve a probar. “A la primera me saldrá mal, a la segunda también, a la tercera ya lo hago”, concluye.

Y es que, al fin y al cabo, las mesas de Skullart son muebles compuestos de un tablero horizontal liso y sostenido a la altura conveniente, generalmente por una o varias patas, para diferentes usos, pero que no se parecen demasiado a esas mesas que solemos tener en la cabeza.
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