Métrica interiorismo: mucho más que estética.

Métrica interiorismo: mucho más que estética.

Las emociones juegan un papel fundamental en la forma de trabajar de Lucía Loureiro. Así lo ha demostrado durante su amplia trayectoria. Y también durante esta conversación.

Métrica Interiorismo nació en Santiago de Compostela más de 20 años antes de ver la luz. Sí, aunque suene un poco raro. Cuando Lucía Loureiro se lanzó al mundo del emprendimiento creando su marca personal y un estudio propio, ya acumulaba dos décadas largas dedicada al mundo del diseño de interiores, el lugar donde “mi pasión y mi profesión confluyen”, en palabras de la propia interiorista. Y es que para ella su profesión es algo totalmente vocacional que lleva dentro desde que era muy pequeña. “Siempre me he interesado por el arte, el dibujo, la geometría de espacios… siempre me ha gustado todo lo que tiene que ver con el diseño de interiores”. Tan vocacional que lo resume con una situación recurrente en su vida. “Mis amigas siempre me dicen cuando entramos en un sitio nuevo que me fijo más en las sillas, en los tapizados, en todo esto, que, a lo mejor, en la comida”.

En todos estos años de experiencia una máxima se repite como un mantra desde que cada encargo entra en el estudio hasta que Lucía le da forma y se hace realidad: “cada proyecto es único y cada cliente también es único”.

Esa idea de máxima personalización está en la base de todo y es el resultado de conjugar dos de sus pasiones: el interiorismo y la psicología. Lucía cree “firmemente” que es necesario “meter un poco de psicología para entender lo que quiere el cliente, para transformar sus ideas en realidades” y así conseguir “enlazar todas esas necesidades” para lograr espacios funcionales que consigan que su vida sea “más cómoda y más agradable”.

Es el hecho de integrar toda esa parte psicológica del cliente la que le ayuda “muchísimo a la hora de diseñar” y marca por completo su proceso creativo ya que le permite formarse una idea de la vida de sus clientes y en función de eso le va dando la forma concreta a sus ideas.

Aunque para la mayoría de las personas el interiorismo se reduzca a una cuestión meramente estética, Lucía lo lleva “mucho más allá de que sea simplemente bonito. Cualquier pieza, por muy bonita que sea, si no cumple una función, si no tiene una ergonomía, no funciona”. En cuanto a los materiales de los que echa mano en Métrica Interiorismo, la madera es una parte básica y fundamental de la inmensa mayoría de los proyectos que Lucía lleva a cabo en su estudio. Y, nuevamente, no sólo por una cuestión de apariencia, sino porque, además, “es un material vivo”, “su textura te aporta calidez” y “a la hora de despertar emociones en el cliente, la madera tiene un plus, te conecta con la naturaleza y te hace sentir como que estás al aire libre”. Una conexión emocional que otros materiales no consiguen.

Y como cada proyecto es un mundo, el estilo de Lucía es fluido y se va adaptando según las características lo requieren, aunque tiene claro que lo que más le atrae y lo que busca aplicar siempre que tiene la oportunidad “es integrar piezas que tienen un valor emocional y sentimental, que aporten bienestar al cliente” para darles “una segunda vida, reutilizarlo e integrarlo en lo que es el proyecto” lo que hace que “cobre una vida especial”.

No se trata de poner por poner ya que, como ella misma afirma con rotundidad, “en el equilibrio está la sabiduría” y “por mucho valor sentimental que tenga una pieza, no la vamos a usar si no es aplicable al proyecto que estamos haciendo”.

Lucía es de esas profesionales a las que les encanta cuidar hasta el mínimo detalle. “Toda la realización en obra para mí es una parte muy motivadora porque te enfrentas a retos todos los días, a problemas que surgen en la obra. Por muy medido que lleves todo, por muchos planes que tengas, siempre hay el típico remate que no cuadra”. Es en ese momento en el que el apoyo entre todos los profesionales que forman el equipo es básico. Un “mano a mano” en búsqueda de la solución correcta que para Lucía resulta “muy, muy, muy gratificante” y de la que aprende constantemente.

Y es que la de interiorista es, en palabras de Lucía, una profesión en la que “tienes que estar en continua formación” y en la que, como en la vida, para triunfar “has de tener talento y mil cosas más. Esas mil cosas más son realmente lo que marcan en el éxito en la vida” y por eso nuestra protagonista está convencida de que “trabajar en algo que te motiva y apasiona hará que disfrutes mucho más de todo lo que te rodea”.

Si tú quieres seguir disfrutando de historias como la de Lucía, de charlas como la que tuvo con Xabier Lauzirika de Mallukiza, wood2talk, y del mundo de la madera en general, échale un vistazo a https://woodiswood.net/inspiracion, suscríbete a nuestra newsletter y síguenos en las redes sociales (Instagram, Facebook y LinkedIn).

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