Es bastante probable que te hayas percatado de que hay algo raro en el título de este Wood2talk. En realidad, no es nada raro, simplemente está escrito en gallego. ¿Que por qué? Sigue leyendo y lo descubrirás.
Los dos proyectos que hoy se ven frente a frente son gallegos. Vaya, qué poco ha durado la intriga, ¿no? Pues vamos a lo que importa de verdad. Lo que vas a poder leer en estas líneas. Lo hemos traducido al castellano para que no haya ningún problema, aunque si quieres escuchar los bonitos acentos de Fran Liñares y Javier Maceiras puedes darle play al vídeo que está justo aquí arriba. Y también puedes ver los reportajes que hicimos de ambos proyectos aquí y aquí.
No todo en la trayectoria de Maceiras Piñeiro y Salgado e Liñares es madera, pero una buena parte sí. Y lo ha sido así desde el comienzo. Y por razones más parecidas de lo que podría parecer (valga la redundancia).
Para Fran Liñares, como arquitecto “es, sin duda, uno de los materiales más agradecidos con los que podemos trabajar. De alguna manera es un material que llevamos en nuestro ADN. Un material que desde el principio de los tiempos ofrecía ese refugio, por lo que, de alguna manera, es un material que tenemos perfectamente interiorizado y que nos provoca directamente bienestar”.
Tan interiorizado, según Javier Maceiras, porque lo “proporciona la naturaleza”, motivo también por el que “debemos trabajarlo con respeto”.
Un respeto por el material, y también por el entorno, que para Fran Liñares va ganando presencia e importancia generación tras generación a todos los niveles. “Cada vez somos más conscientes de la importancia de emplear materiales sostenibles no sólo en arquitectura, sino en todos los ámbitos. No sólo materiales, sino también procesos sostenibles”.
Algo para lo que la madera es fundamental, ya que se trata de “un material de proximidad, por lo que esa huella de carbono que se genera generalmente en el transporte es muy baja. Un material, evidentemente ecológico, con una huella de carbono positiva en ese sentido”.
Sostenibilidad y proximidad, dos conceptos que ganan todavía más peso en el caso de Maceiras, ya que “yo mismo la recolecto y la seco en mi taller. Está en la huerta y la da la naturaleza. Es muy económica”, lo que sumado al “reúso, la reutilización de las piezas” hace de la madera un material clave en sus proyectos.
A la hora de desarrollar sus proyectos los planteamientos son diametralmente opuestos. En el caso de Javier trabaja sólo, aunque “sí que es verdad que algún proyecto en común con algún artista me está saliendo”, y las ferias son los espacios donde consigue llegar a la gente, tener visibilidad y generar nuevos proyectos. Unas redes sociales que Javier también teje a nivel online, pero no tanto como Fran, para quien las plataformas “en las que puedes encontrar foros, que puedes ver cosas que no estabas buscando que te interesan” son muy importante, así como el hecho de “conocer opiniones y, sobre todo, ver soluciones también que se están empleando. Cada vez hay más foros, más espacios que pueden ayudar a crear “una red de trabajadores, de montadores, de carpinteros, de artesanos, de los que aprendemos mucho”.
Y si hay algo que hemos aprendido (o estamos en proceso), también como sociedad, en los últimos años es, en palabras de Fran Liñares, que “necesitamos emplear más madera. Que es un material ecológico, que es un material de proximidad, que es un buen aislante térmico, que el confort y el bienestar que proporciona es tremendo y, no sé, hasta huele bien. Es algo maravilloso”.
Un uso que para Javier debe tener ciertos condicionantes e ir siempre vinculado a “que plantemos de una forma evidentemente consciente, respetuosa, con árboles autóctonos”, ese es el camino para “llegar a crear lo que nos quitaron en algún momento” porque “el monte que tenemos en Galicia está lleno de eucaliptos. No es que el árbol sea malo. El árbol del eucalipto no es malo, la semilla cayó en malas manos”, por lo que él hace especial hincapié en la necesidad de “una gestión de los montes adecuada”.
Hay que tratar al material como se merece (y como nos merecemos).
A Javier le aporta “tranquilidad, llena mucho el espíritu trabajar con la madera y acabar una pieza de la nada, o de un trozo de palo, o de un taco, o don un tronco, poder darle forma y crear algo para que ese algo llegue a otros o a otras y que un poco de mí pueda estar en otros o en otras. Es lo que me satisface”.
“Es un material muy agradecido si se emplea bien, pero sí es cierto que requiere de cierta excelencia”, comenta Fran. “Yo no conozco edificios de hormigón que soportaran tres o cuatro siglos, pero de madera sí los hay. Elementos estructurales de madera con 15 siglos de vida y que siguen cumpliendo su función tenemos ejemplos a nuestro lado”.
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