Fernando Martínez López, más conocido como Fer Arquitecto, lleva más de 18 años dedicado a una forma muy personal de pensar, creer y hacer arquitectura. Una forma que siempre pone en primer plano la vida de las personas.

Toda historia tiene un comienzo, y la de Fer, como muchas otras, está estrechamente ligada a la de su hermano. Pero en su caso por algo particular: él fue quien le dió el empujón que necesitaba para lanzarse al mundo de la arquitectura.

En ese momento en que un joven tiene que tomar una decisión que puede marcar su vida para siempre, su hermano ya estaba camino de ser Arquitecto Técnico, y vió en Fer cualidades que podrían hacer que la carrera de arquitectura le fuera como anillo al dedo (como a todo ¿buen? arquitecto le gustaba mucho tanto el dibujo como las matemáticas).

A partir de ahí Fer encontró su auténtica pasión. Y el resto no es historia, porque a Fer todavía le queda mucho por escribir, por bocetar y por diseñar. De momento, te vamos a ir contando un poco más en las próximas líneas.

Fernando Martínez López en su estudio de A Coruña

En su estudio tienen muy claro lo que buscan: hacer una arquitectura lo más contemporánea posible, estando en la punta de lanza de la profesión y siempre buscando nuevos materiales, nuevas técnicas y nuevas formas de hacer las cosas. Eso sí, siempre con un objetivo claro: que la arquitectura sirva de fondo, con una actitud poco protagonista, de la vida de las personas.

Y dentro de esa filosofía la madera ha tenido un papel fundamental desde el principio. De hecho, como el mismo Fer comenta, “trabajamos muchísimo buscando nuevos detalles de madera, nuevos materiales vinculados con la madera. Es algo que forma parte del día a día. Siempre estamos jugueteando con la madera”.

Proyecto realizado por el estudio de Fer Arquitecto

Siguiendo esa búsqueda constante, Fer y su equipo también encuentran fórmulas innovadoras para lograr que los clientes tengan la máxima información de cada proyecto y que se puedan imaginar cómo será su futuro hogar con el máximo nivel de detalle. Se trata de pasar del plano clásico a un juego de realidad virtual. 

Como comenta Fer, a los clientes “no les enseñamos un plano primero y le decimos ‘mira, esta es tu casa’. No, no. Directamente les ponemos unas gafas de realidad virtual y ven su casa”. Esto no quiere decir que esa imagen sea la del proyecto final, que seguramente evolucionará por diversos factores, pero sí les permite, en palabras de Fer, “percibir lo que nosotros estamos viendo y lo que estamos proponiendo de una forma más inmersiva”. En definitiva, simplificar el proceso y hacerlo mucho más comprensible.

Fernando Martínez utilizando unas gafas de realidad virtual con las que muestra a sus clientes los diferentes proyectos

Se trata de una innovación que ofrece soluciones a distintos problemas que son habituales en los proyectos de arquitectura. Por un lado, que no todas las personas tienen la capacidad de imaginarse un espacio, una geometría, una proporción… y con esta tecnología todo se hace más sencillo, ya que pueden vivir su futura casa incluso antes de que esta esté construida, interactuar dentro de los espacios, sentirse (y sentarse) allí. Por otro, evitar las diferencias que puedan existir entre lo que se imagina el arquitecto y lo que se imagina el cliente, pudiendo decidir hasta el más mínimo detalle, desde si se prefiere que una puerta esté o no enrasada hasta la elección de un cambio de material (sí, el trabajo de realidad virtual de Fer no se limita a una cuestión geométrica, sino que la propuesta incluye los materiales que se aplicarán en cada espacio). De esta forma se minimiza el margen de error y se maximiza la experiencia del cliente. Casi nada.

Fernando Martínez López en su despacho

En estos espacios interiores es donde Fer ha trabajado más la madera en su carrera como profesional. “El primer arquitecto con el que trabajé, que fue Jorge Meijide, me enseñó un oficio, el del detalle en madera, muy delicado en el que le prestamos muchísima atención cómo jugar estéticamente con la madera a nivel de acabados”, recuerda Fer echando la vista atrás. Y de ahí en adelante, la madera ha sido un denominador común para él “en todos los proyectos, es algo que ya tenemos intrínseco. Y ese momento de llegar a la obra y trabajar con el carpintero que vaya a hacer la obra que siempre modifica alguna cosa… esa conversación me parece una de las partes más bonitas de la profesión, sobre todo el nivel de ejecución”. 

Pero no se queda ahí, ya que “en los últimos años hemos trabajado y hemos investigado un poco en el tema estructural de la madera, en ejecutar arquitectura con madera de una forma más más global”. Un proceso de investigación y aprendizaje que tratan de aplicar a cada una de las edificaciones, tanto actuales como futuras. Por ejemplo, conviviendo estructuras de madera y hormigón.

Proyecto realizado por el estudio de Fer Arquitecto

A la hora de plantear cada proyecto, Fer y su equipo comienzan por el desarrollo de una idea que funciona como hilo conductor y que les ayuda a tomar decisiones en cualquier sentido, incluso a la hora de seleccionar los materiales que compondrán las diferentes estancias. Por ejemplo, “si podemos plantear una casa con patios, una obra muy especial, que no tiene ventanas hacia fuera y todas las estancias viven a través de los patios, quizás van a tener un poco menos de luz que otro tipo de arquitectura. Si es una idea con cierta penumbra vamos a maderas oscuras para jugar más con esa penumbra”. De todas formas, y como sucede muchas veces, Fer tiene una especie de vuelta a los orígenes en cuanto a la madera se refiere y, como él mismo comenta, “me he cansado un poco de la madera nórdica y estoy buscando ahora trabajar con maderas más de aquí”.

Quizá es esa conexión con la realidad y con lo natural que nos aporta la madera, quizá es esa sensación que nos invade cuando entramos en una estancia que está construída con madera o quizá es una cuestión de sostenibilidad. Lo que es seguro es que Fer y su equipo no hacen esfuerzos por integrarla porque “forma parte de nuestro ADN”. Pero ante todo, la madera, si la usan, es porque va a funcionar. Y este es un término que cada vez se relaciona más con las casas pasivas, edificios construidos bajo el estándar Passivhaus que logran mantenerse entre 20 y 25ºC consumiendo menos de 1000 W gracias a sus cualidades a nivel de envolvente térmica y hermeticidad, y en los que Fer y su equipo están especializados.

Proyecto realizado por el estudio de Fer Arquitecto

Se trata de proyectos en los que Fer lleva la eficiencia más allá del apartado energético, haciéndola extensible también al uso de los mínimos elementos imprescindibles para lograr el resultado que se persigue. 

“El conjunto de toda la arquitectura genera cómo me siento en un espacio y eso es lo que a mí me trae la arquitectura personalmente, buscar esos espacios que funcionen, pero que también te generen esa belleza”. Porque “para que una cosa sea bella, tiene que funcionar. Si no funciona, no puede ser bella”. Filosofía que trasladan en su web: www.ferarquitecto.es

Fernando Martínez López en su estudio de A Coruña

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